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La ministra de Defensa visita al contingente español de la misión EUTM-Mali, el 27 de diciembre MIN.DEF
Mali: la misión del Ejército español en el Sahel que resulta vital para la seguridad de España
  • El papel de las misiones militares de España en el exterior es el de instruir y formar a los ejércitos locales para que sean capaces de defenderse por ellos mismos
  • Atajar el terrorismo en su lugar de origen, apoyando al Gobierno iraquí, somalí o al maliense, siempre es mejor que tener que combatirlo en España.
  • Donde España se la juega es en el Sahel, una zona de interés prioritario para España, donde la amenaza yihadista ha cobrado fuerza en los últimos años
  • El Ejército español entrena a las Fuerzas Armadas de Mali con la premisa de que, en relación al terrorismo, lo que se consiga atajar allí no llegará a España
  • Antigua colonia francesa en el corazón de África, Malí es un foco importante de terrorismo, contrabando e inestabilidad a penas a 800 kilómetros de España
informacionsensible.com
29 de Diciembre del 2016 a las 10:53
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Los militares españoles están hoy desplegados en 15 países de cuatro continentes. La forma de actuar ha cambiado en los últimos años. Ya no se trata de estar en la primera línea para imponer la paz o implicarse en las batallas de otros ejércitos. El papel de las misiones militares de España en el exterior es el de instruir y formar a los ejércitos locales para que sean capaces de defenderse por ellos mismos. Atajar el terrorismo en su lugar de origen, apoyando al Gobierno iraquí, somalí o al maliense, siempre es mejor que tener que combatirlo en España.
 

Militares españoles en el Sahel

De una forma progresiva, el Ejército español ha ido aumentando su presencia en el África subsahariana. En la actualidad, hay misiones españolas en Mali, Senegal, República Centroafricana, en el golfo de Guinea, Somalia, Yibuti y el cuerno de áfrica y Gabón.

Sin embargo, donde España se la juega es en el Sahel. La cercanía a las fronteras españolas, con Canarias a menos de mil kilómetros del norte de Mali, hacen de la misión del Ejército allí un garante de la seguridad de nuestro país. No se trata solo del compromiso de España con sus aliados, es un trabajo indirecto en favor de la seguridad de los españoles. Básicamente, lo que se consiga atajar allí no llegará a España.

Es una zona considerada de interés prioritario y estratégico para España que experimenta en la actualidad un período convulso e inestable, donde la amenaza yihadista ha cobrado fuerza y preocupante protagonismo. Un oasis para los terroristas que miran hacia Europa y que sirve de base de reclutamiento, radicalización, entrenamiento y financiación de la yihad. 

Con presencia de Al Qaeda (Al Qaeda en el Magreb Islámico) y su escisión, el Movimiento de la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO), y grupos afines a DAESH o Yihad Islámica, como la extensión maliense de Boko Haram y otros grupos fundamentalistas islámicos como Ansar Dine, la zona es un polvorín a sólo 800 kilómetros de Fuerteventura. No en vano, en la actualidad es una de las zonas que más preocupa a los servicios de inteligencia europeos y españoles.

“La estabilidad del Sahel es muy importante para nuestra propia seguridad. Lo que se hace fuera es tanto o más eficaz que lo que hacemos en casa”, decía la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, en su visita esta semana a las tropas desplazadas en Mali

 

La misión EUTM-Mali

Mali se mantiene como el gran punto caliente de la región. Al terrorismo de corte yihadista se une el mundo de los turbios negocios que tienen lugar en el Sahel, donde el contrabando de drogas, armas y personas campa a sus anchas, con los rebeldes tuareg enfrentados al Gobierno pese al acuerdo de paz, un delicado conflicto étnico, con una Administración débil y con un más que precario ejército maliense. Por no olvidar, claro, la pobreza extrema del país. No en vano, el crimen organizado, los conflictos y el hambre son el perfecto caldo de cultivo para el yihadismo. Es un problema de desarrollo.

El origen de este conflicto habría que situarlo en la cercana Libia, donde tras los sucesos de 2011 que terminaron con el régimen de Gadafi, hubo un trasvase de armas y mercenarios a la zona norte de Malí.

La crisis política, humanitaria y de seguridad que estaba sufriendo Malí desde principios de 2012, a consecuencia de una rebelión tuareg, seguida por un golpe de estado militar y la entrada de terroristas yihadistas, lo convirtieron en un centro de inestabilidad y en una grave amenaza para toda la región del Sahel y para Europa.

La amenaza de un estado yihadista en África y la gravedad de la crisis hizo que el presidente interino de Malí, Dioncounda Traoré, remitiera peticiones oficiales de apoyo al secretario general de la ONU, a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y a la UE, incluyendo en esta última una petición de ayuda para la reestructuración y entrenamiento del Ejército.

Así empieza la operación SERVAL, con la intervención multinacional liderada por Francia el 11 de enero de 2013. En apenas un mes, la misión se hizo con el control de las principales poblaciones del norte de Malí, pero ahora los yihadistas están ocultos y dispersos y el peligro sigue intacto.

La misión de la Unión Europea EUTM-Mali es aprobada por el Consejo Europeo el 17 de enero de 2013 y se desarrolla de forma paralela. Los primeros militares españoles llegaron a Bamako un mes más tarde. Desde entonces, España participa en dos de las misiones internacionales, aunque está ausente de las que implican acciones de combate. El Ejército español es el segundo que más personal aporta, con 128 sobre un total de 539, pertenecientes a 26 naciones europeas. De ellos, 13 se encuentran en el Cuartel General de la misión en Bamako y los restantes en el campo de adiestramiento de Koulikoro. Todos los españoles destacados en el Sahel tienen experiencia internacional.

Su misión es proporcionar a las Fuerzas Armadas malienses entrenamiento militar y asesoramiento en las cadenas de mando y control, logística y gestión de recursos humanos, junto con derecho internacional humanitario. El objetivo es contribuir a la restauración de su capacidad militar, de forma que les permita dirigir las operaciones militares necesarias para recuperar la integridad del país y neutralizar la amenaza de los grupos terroristas.

Hasta hoy, han adiestrado ocho grupos tácticos interarmas, integrados por unos 8.000 soldados, procedentes de todas las etnias y razas del país. Los primeros se han trasladado al Norte para combatir a las fuerzas insurgentes, en sustitución de los que habían ido sin esa formación, según los datos del Ministerio de Defensa.

En mayo de 2016, se inicia proceso de descentralización  progresiva de sus actividades para que el Ejército maliense asuma la su educación militar y su propio sistema de instrucción. La misión se amplía desde el sur del país hasta la curva del río Níger y durará hasta el 18 de mayo de 2018.

El área de operaciones de la misión se extenderá desde el sur del país hasta la curva del río Níger, incluyendo los municipios de Gao y Tombuctú, feudos insurgentes al norte de Bamako.

 

La gran 'operación Barkhane'

Simultáneamente con la operación EUTM-Mali se desarrolla en ese país otra misión de España, con el despliegue de un avión de transporte del Ejército del Aire, constituyendo así el 'destacamento Marfil' con base en Dakar (Senegal), que tiene la misión de contribuir al transporte estratégico de las capacidades regionales de los países participantes de AFISMA y Francia. La ampliación de la misión de Francia a la lucha contra el terrorismo yihadista en todo el Sahel y no solamente en Mali ha ampliado el teatro de operaciones de los militares españoles de forma importante, desde la senegalesa Dakar a Djamena, en Chad. La 'operación SERVAL' es ahora a la 'operación Barkhane' y abarca un espacio similar a la extensión de Europa.

En estos momentos  se encuentra desplegado el decimosexto contingente del 'destacamento Marfil', con una composición de 55 militares y un avión Hércules. Contribuyen así al transporte de Barkhane, y de la Misión de las Naciones Unidas de MINUSMA.

Hasta la fecha se han realizado cerca de 4.400 horas de vuelo, transportando más de 15.700 pasajeros y 2.800 toneladas de carga.

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