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Agentes del Cuerpo Nacional de Policía trasladan a uno de los detenidos en la operación del pasado octubre
Procesados dos yihadistas detenidos en España miembros de una controvertida plataforma de apoyo a terroristas
  • El juez Eloy Velasco procesa a dos arrestados en octubre en España por formar una célula del Daesh que captaba terroristas en España
  • El magistrado destaca que ambos son activistas del Comité Conjunto para la Defensa de los Detenidos Islamistas (CCDDI), una organización que apoya y ayuda a los terroristas yihadistas
  • De aparente defensa de los derechos de los detenidos por motivos islamistas, se da cobertura para llevar a cabo labores de apoyo, proselitismo y captación de voluntarios para la yihad
informacionsensible.com
04 de Enero del 2017 a las 15:07
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El juez Eloy Velasco ha procesado a dos presuntos yihadistas que fueron detenidos el pasado mes de octubre en Ceuta y Altea (Alicante) por delito de pertenencia a organización terrorista y otro de enaltecimiento del terrorismo yihadista.

El auto de procesamiento emitido este miércoles desvela que los detenidos tenían contacto directo con una veintena de terroristas en Siria e Iraq, y que pertenecen a una plataforma marroquí, el Comité Conjunto para la Defensa de los Detenidos Islamistas (CCDDI) que aparentemente defiende los derechos de islamistas detenidos, pero que es una platforma de apoyo y captación de voluntarios para la yihad.


De nacionalidad marroquí y residentes en España

Se trata de Abdelilah Migou y de Anouar Merabet, de nacionalidad marroquí y en prisión provisional desde el 11 de octubre, a quienes el juez Velasco acusa de un delito de pertenencia a organización terrorista y otro de enaltecimiento del terrorismo yihadista, si bien al segundo, que era un sheikh (un experto en el Islam), le añade también un delito de tráfico de hachís.

En el auto, el juez de la Audiencia Nacional relata que los dos presuntos yihadistas utilizaron en los últimos años y hasta su detención, las redes sociales para mantener una vía de comunicación segura y efectiva con miembros del DAESH desplazados a zonas de conflicto sirio-iraquí.

Para ello, extremaban las medidas de seguridad en Internet, utilizando varias cuentas de Facebook de forma simultánea, a través de las cuales contactaban con terroristas y difundían material multimedia propagandístico del DAESH, usando esos perfiles para "resaltar y loar como si fuera positiva la dimensión violenta de las estructuras y miembros  y de algunas de sus acciones criminales del DAESH, volviendo a despertar el dolor de las múltiples víctimas de la organización".

Ambos fueron detenidos el pasado octubre en una operación conjunta con Marruecos que desembocó en la detención de ambos Ceuta y Altea (Alicante) y otros dos compatriotas en las ciudades marroquíes de Tetuán y Castillejos, en una operación conjunta contra el terrorismo yihadista.

Los cuatro integraban dos células yihadistas radicadas en ambos países que actuaban de forma actuaban de forma coordinada y en colaboración directa con la organización terrorista DAESH.


El Comité para la Defensa de los Detenidos, una tapadera

El juez Velasco ha querido destacar en su auto que ambos son activistas del Comité Conjunto para la Defensa de los Detenidos Islamistas (CCDDI), una organización que apoya y ayuda a los terroristas yihadistas y que surgió en Marruecos como movimiento de protesta, tras la detención y enjuiciamiento de los autores materiales de los atentados de Casablanca en 2003.

Desde esta plataforma, de aparente defensa de los derechos de los detenidos por motivos islamistas, se da cobertura para llevar a cabo labores de apoyo, proselitismo y captación de voluntarios para la yihad.

Tanto es así, que el juez recuerda que miembros destacados del CCDDI abandonaron sus labores en esta organización para desplazarse a zonas de conflicto y enrolarse en grupos terroristas. No en vano uno de sus principales líderes de referencia es Ornar El Haddouchi, detenido tras los atentados de Casablanca de 2003, que es considerado uno de sus ideólogos.

Según Velasco, los presuntos yihadistas han tenido una participación activa en el CCDDI al portar carteles reivindicativos en primera fila de las concentraciones, "aprovechando la cobertura del movimiento para establecer contactos con partidarios del DAESH" y posicionándose paulatinamente junto a sus líderes más destacados.

Unas manifestaciones en las que, que según el juez, se emiten comunicados de protesta, llevados a cabo por los miembros más significativos del comité que actúan como portavoces, "con gran afluencia de simpatizantes que exhiben simbología yihadista, como la bandera negra emblema de DAESH". 

Relata el magistrado que en algunas ocasiones, en estos encuentros se realizan puestas en escena representando la "opresión de los presos islamistas por los países occidentales y Marruecos". En estas representaciones, utilizan, por ejemplo "uniformes con la bandera de España como país opresor mientras que los supuestos yihadistas visten el uniforme naranja utilizado en la prisión de Guantánamo y en las ejecuciones mediáticas del DAESH".

Según el juez existe una relación directa entre el CCDDI y el DAESH. "El CCDDI, tanto por su objetivo, como por sus líderes, miembros destacados, actividades oficiales, reuniones privadas, así
como todos aquellos individuos que han pasado por el comité y han terminado enrolados en grupos terroristas, no es más que una organización que apoya y ayuda a los terroristas yihadistas".


En permanente contacto con una katiba

Destaca que utilizaron en los últimos años y hasta su detención, las redes sociales para mantener "una vía de comunicación segura y efectiva con miembros del DAESH" e incluso llegaron a mantener un contacto directo con más de una veintena de ellos en Siria e Iraq.

Ahora bien, principalmente estaban conectados con una katiba hispano-marroquí, una brigada del DAESH en el norte de África, y difundían en sus perfiles imágenes de los miembros de esta célula, considerada "una de las más activas y que cuenta con una amplia capacidad operativa ya que envía numerosos mártires al combate".

El contacto con los terroristas se producía principalmente a través de la red social Facebook, previa solicitud de amistad, "de esta forma, la comunicación puede desarrollarse por un canal privado e inaccesible, permitiendo conocer de primera mano el ideario de la organización terrorista, detalles de su actividad diaria y tácticas operativas", resalta el auto.

Pero no solo ha sido virtual ya que también tuvieron contacto con captadores conocidos del DAESH en Marruecos, que en el pasado facilitaron el desplazamiento a Siria de varios jóvenes integrados en la organización terrorista.

Además de incitar a la "Yihad Global" a través de internet y de proferir amenazas en nombre del DAESH, el juez asegura que los procesados habían mostrado una firme determinación por participar personalmente en la Yihad, desplazándose incluso a las zonas de conflicto.

Según ha declarado un testigo protegido, siempre que hablaba con uno de ellos, con Anouar, este "mostró su predisposición a ayudar al grupo terrorista Estado Islámico de la manera que pudieran necesitar, estando plenamente comprometido en hacerlo".

Su intención era "alcanzar el Paraíso" mediante el "martirio", para lo cual manifestaron su predisposición a integrarse en la organización terrorista, haciendo propias sus consignas y confirmando el juramento de fidelidad al DAESH.

Para ello, extremaban las medidas de seguridad en Internet, especialmente en las redes sociales en las que manejaban varias cuentas donde difundían propaganda de esta organización terrorista.

Usaban esos perfiles para "resaltar y loar como si fuera positiva la dimensión violenta de las estructuras y miembros y de algunas de sus acciones criminales del DAESH, volviendo a despertar el dolor de las múltiples víctimas de la organización".

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